16 de noviembre de 2012

TABLILLAS RONGORONGO

Sólo quedan dos docenas  de kohau rongorongo auténticas, repartidas en museos de América, Europa, Asia y Oceanía. El significado de sus signos finamente grabados con dientes de tiburón o lascas de obsidiana, supuestamente ideográficos, y escritos en bustrófedon, es uno de los últimos misterios de Rapa Nui. Desde copulaciones cosmogónicas a datos astronómicos y para la navegación, o simples códigos mnemotécnicos, son muchas las interpretaciones que se han ido extrayendo parcialmente del exiguo número de tablillas conservadas. Lingüistas, antropólogos y aficionados han dedicado la vida a su estudio, consiguiendo apenas acercamientos incompletos a su interpretación. Durante todo el transcurso de Rongorongo asistimos a discusiones en torno a este apasionante tema.Textos: Rongorongo Más info: AlexGuerraTerra
Tablilla Aruku Kurenga. SS.CC. Picpus, Roma. Italia
Tablilla Mamari. SS.CC. Picpus, Roma. Italia
A pesar del incansable trabajo de diversos estudiosos de diferentes áreas científicas, lo cierto es que no se sabe a ciencia cierta cuál es su significado. 
"La existencia de motivos astronómicos en algunos petroglifos es indiscutible, así como el uso para la observación de algunos observatorios astronómicos llamados tupa, y la orientación de algunos ahu moai que miran hacia la salida o la puesta del sol en solsticios o equinoccios. Todo esto me ha dado qué pensar, y observando las tablillas rongorongo, particularmente una que se encuentra en Roma, la Mamari, he podido comprobar, no sólo el parecido morfológico de algunos signos con los de ciertos petroglifos de indudable índole astronómica, sino que me atrevo a afirmar que fue diseñada y ejecutada exclusivamente en tanto que lista de instrucciones para la navegación sideral a través del océano." 
Tablilla Atua Mata Riri o Pequeña de Washington

Las que no fueron vendidas o intercambiadas, por europeos y los propios habitantes de la isla, fueron quemadas por los misioneros, por ser consideradas satánicas, portadoras de extraños estados mentales y espirituales, mensajes no convenientes para la labor evangelizadora.
"Todo aquello que tenía un profundo significado simbólico para el pueblo, estaba siendo llevado fuera de la isla… regalado, vendido, intercambiado, o simplemente quemado, por los misioneros y otros extranjeros." 
“A escondidas, porque necesitábamos un permiso especial para circular fuera de Hanga Roa, que yo no tenía, y con Mahina como testigo, guía y luz en mi camino, llegué hasta las cuevas referidas por mi padre, con una kohau hermosamente tallada, que conservábamos en nuestra humilde pae pae y que aún no había sido descubierta por los intrusos, para conversar con aquellos sabios ancianos, rogarles que escondieran el objeto sagrado que portaba y que me enseñaran todo lo que sabían. No iba a permitir que la memoria de nuestros tupuna muriera, si en mis manos estaba evitarlo…” 
Uno de los más interesantes desafíos a los que se enfrentan los estudiosos de la isla, es sin duda el desciframiento de las kohau rongorongo, tablillas de madera de toromiro o palo de rosa de Oceanía (mako’i), con signos finamente grabados con dientes de tiburón o lascas de obsidiana, supuestamente ideográficos, escritos en bustrófedon (comienza a leerse por izquierda y luego se gira la tablilla para leer en siguiente línea que está en posición inversa), y de los que poco se sabe. Pero la falta de un corpus relevante, la ausencia textos bilingües o trilingües, el desconocimiento del idioma rapanui antiguo, y las casi nulas posibilidades de ampliar el corpus con nuevos hallazgos, hacen de este esfuerzo una tarea de resolución poco probable, casi inútil.
Tablilla Grande de Santiago. Museo de Historia Natural
de Santiago. Chile

“Reconocí el salmo que solía recitarme algunas noches antes de dormir, aunque allí en Orongo, esa noche de Mahina Omotohi, luna llena, me pareció la manifestación perfecta de un espíritu en éxtasis. Lo sabía de memoria, aunque desconocía la antigua lengua de mis antepasados y por lo tanto su verdadero significado, así que cerré los ojos y abrí bien mis oídos y las puertas de mi corazón, pues adiviné que esa noche mágica algo importante me sería revelado.” 

Tablilla Pequeña de San Petersburgo. Museo de Arte y Etnología Pedro el Grande de la Academia de
Ciencias. San Petersburgo. Rusia
Tablilla Pequeña de Santiago. Museo de Historia
Natural de Santiago. Chile

"El paradigma en torno a las tablillas de la Isla de Pascua continuaba siendo de resolución improbable, por no decir imposible, debido sobre todo al exiguo repertorio de documentos originales existentes. La falta de un corpus relevante, reducía la oportunidad de conocerse con certeza el repertorio completo de sus signos y la variedad estándar del rapanui escrito, en el supuesto de haberla habido, indispensables para una indagación y comprensión coherentes. Además, sin el conocimiento del idioma original rapanui, el proto-rapanui, ya perdido a pesar de los esfuerzos incansables de numerosos investigadores rusos, resultaba arriesgado procurar información de las tablillas, a partir de un idioma completamente modificado, con intrusiones del inglés, el francés y el tahitiano, como también el español más recientemente y algunas palabras inventadas para la adaptación al progreso.   Como si esto fuera poco, la insuficiencia documental difícilmente iba a ser solventada con nuevos hallazgos, por lo que las esperanzas de un avance real eran prácticamente nulas." 
Testimonios sobre las rongorongo:
Ai te ana tako’a ma hakarere i te kohau rongorongo, te ta’u, te reimiro. Ko Pu Va’e hetu te ingoa o te ana. Ina kai angiangi e Renga Hopuhopu i te ana, te tahi tangata no i angiangi. I na’a ro ai toona matu’a e toru te kauatu rongorongo, kohau hauhau, miro reherehe; i hoki era mai Ana Rape ki Mahina, he u’i, ku para á te kohau hauhau.
Había también una cueva  para guardar tabletas inscriptas, tabletas ta’u y reimiro. Pa Va’e hetu era el nombre de la cueva. Renga Hopuhopu no conocía esa cueva, algunas otras personas no más la conocían. Su padre había escondido treinta tabletas inscriptas, eran tabletas de madera del árbol hauhau que es blanda; vuelto de Ana Rape a Mahina, vio que las tabletas de hauhau estaban podridas.
He topa mana’u o Renga Hopuhopu o te pokiinga
Recuerdos de la infancia de Renga Hopuhopu a Te Tono
Fragmento referido por su nieto Luis Paté
Leyendas de Isla de Pascua
P. Sebastián Englert (1888-1969)

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